- Lastre de barcos: Estas piedras, principalmente de color oscuro o negro (a menudo obsidiana u otras rocas volcánicas/ígneas), no son autóctonas de la zona de Cádiz. Se utilizaban como lastre en los barcos que regresaban de América (el "Nuevo Mundo") a la Bahía de Cádiz para asegurar la estabilidad de la nave al no traer mercancías pesadas.
- Procedencia: Provenían de diversos puertos americanos, reflejando el intenso intercambio comercial de la época colonial, llegando a través de la Carrera de Indias.
- Uso en la ciudad: Al llegar al puerto gaditano, el lastre se descargaba y se reutilizaba para empedrar las calles de la ciudad, constituyendo una solución práctica y económica para pavimentar las estrechas calles del casco antiguo y áreas como el popular Barrio de la Viña.
- Contraste con materiales locales: A diferencia de la piedra ostionera (de color marrón/amarillento y porosa, típica de los muros y cimentaciones locales), estas piedras de lastre son oscuras y duras, creando el contraste visual característico del empedrado tradicional gaditano.
En resumen, las piedras negras del empedrado de Cádiz son un vestigio histórico de la época dorada del comercio con América, reutilizadas como pavimento de la ciudad tras ser traídas como lastre en los barcos.
"La plaza de Fray Félix, lugar donde se ubica la Catedral Vieja de Cádiz, zona reconocida por su solera y antigüedad, posee al igual que otras partes del casco antiguo un empedrado muy particular. En contraposición al moderno adoquinado y enlosado de las calles, esta plaza posee un conjunto de piedras irregulares, de distinto color y tamaño, pero todas con unas características comunes que son su redondez y origen.
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